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La libertad de poder ser quienes somos es un derecho que todos deberíamos tener, y no luchar porque los mismos se hagan cumplir, pero la realidad es que se vive en una sociedad en donde los grandes puestos, los importantes son dados a los hombres, en donde la mayoría de los políticos son de este género, y además se discrimina aun a quienes se clasifican como distintos.

Y es que Dios nos creó a todos iguales, todos tenemos las mismas oportunidades, y ya hace mucho se comprobó que la capacidad de las personas no depende de su género, si es hombre o es mujer, todos podemos desempeñar buenos trabajos, así como también lo pueden hacer quienes son de otra religión, incluso los que tienen otras preferencias sexuales.

La discriminación de género aun nos inquieta

Por más que se esfuercen los gobiernos en decir que hacen leyes y que las hacen cumplir, la realidad es que aun se discrimina muchísimo a las mujeres, y esto hay que tomarlo en serio, porque pensamos en que hoy en día la discriminación está enfocada hacia las preferencias sexuales.

Quizás el tema de la sexualidad haya opacado un poco el tema de la discriminación de la mujer, pero la realidad es que es un tema aun sensible en nuestra sociedad, y esto va amas allá de la religión, esto va en que aun la sociedad tiene vestigios de machismo, y también las mujeres creen que para ocupar algunos puestos, los hombres están mejor capacitado.

La realidad es que la discriminación de géneros aun existe, se ve en las escuelas, en los trabajos, cuando salimos a la calle, se ve en nuestros hogares, se ve en todas partes, y aunque quizás se disfrace, la realidad es que aun sigue ahí.

Los feminicidios son la prueba de que la violencia de género existe

Si hay algo pero que discriminar a una persona por su género sexual, es matarla por ello, y la creciente cifra de feminicidios en el mundo así lo revela, y es que muchas son las mujeres que son asesinadas a diario solo por el hecho de ser mujeres.

Algunas sufren de torturas, de violencia sexual, son vendidas como esclavas, son obligadas a realizar trabajos forzados y su trabajo no es remunerado de la misma forma como se puede remunerar el trabajo de los hombres, es por ello que esta es una realidad que hay que controlar, una realidad que vivimos y de la que parecemos ser cómplices, porque no se hace mucho por esto.

La educación temprana es parte de la solución

Cuando se educan a los niños desde temprana edad, y se les hace saber que las mujeres y los hombres tienen el mismo derecho, así como cuando se trata de las preferencias sexuales, entonces las cosas tienen que cambiar.

Porque hay que dejar claro en que aunque los padres no estén de acuerdo con algunas posturas y preferencias sexuales que algunas personas desean  tomar, la realidad es que hay que respetarlas, hay que velar porque las mismas no sean ofendidas, como no nos gustaría que nos ofendieran a ninguno de nosotros.

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