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Al momento en que la Organización Mundial de la Salud decretó que el Covid-19 se había convertido en pandemia, lanzó una serie de medidas de protección, que a través de los meses han sido apoyadas por científicos y gobiernos en todo el globo terráqueo como una forma de frenar el contagio y proteger a sus ciudadanos.

Entre esas medidas está el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el confinamiento, prohibición de reuniones, y muchas otras más que se han ido aplicando a medida que se haya requerido.

Debido a la rápida expansión y contagio exponencial del virus, muchos países han tomado la decisión de convertir estas medidas de protección en leyes, imponiéndolas en sus ciudadanos y en vista de que muchas personas no tienen interés en cumplirlas han llegado a imponer multas.

Protestas  

Esta imposición de los gobiernos al querer que sus ciudadanos cumplan con estas leyes, a manera de proteger y frenar la propagación del virus, ha llevado a muchos a protestar contra las medidas y sus gobiernos.

Desde marzo 2020, se han registrado protestas en gran parte de América y Europa.  Ha habido protestas en países como Serbia, México, España, Inglaterra, Argentina, y muchos otros países. Mucha protestas tienen que ver contra la forma que los países han manejado la situación y por la ineficacia de los sistemas de salud.

Otras protestas se basan en razones de índole económica, la imposibilidad de muchos de trabajar, y el hecho de que muchas pequeñas empresas hayan tenido que cerrar.

Pero otras protestas tienen que ver con la opción de elegir si cuidarse o no, pero sobre todo las libertades civiles, como en el caso de las recientes protestas en Inglaterra. 

Recientemente se dieron una serie de protestas, en todo el país,  como la efectuada en el Hyde Park de Londres, donde unas 300 personas participaron utilizando máscaras imitando a las que se usaron en la antigüedad durante la peste bubónica.

Protestaban porque creen que el obligar a alguien a cubrirse la cara viola los derechos humanos y es una ofensiva contra la libertad.  Ellos insisten que no son  «antimáscara», simplemente son «proelección».

La retórica “a favor de la elección”, que históricamente era un slogan, asociado al debates sobre el aborto, se ha convertido en un eslogan para la creciente guerra cultural contra el bloqueo impuesto por el estado en la pandemia.

Suecia se ha convertido en una nación de contrarios de Covid, y se ha mantenido firme en su decisión de no seguir las reglas y encerrarse, mientras que en los Estados Unidos el debate sobre el uso de mascarillas se está polarizando cada vez más.

Hasta el mismo Presidente, ha demostrado su escepticismo, y sólo recientemente ha aparecido utilizando máscaras, con la finalidad de alentar a los estadounidenses  a seguir su ejemplo, les guste o no.

Pero muchos de sus ciudadanos, en su mayoría republicanos, siguen opuestos, apoyados por una pequeña pero apasionada minoría de escépticos de Covid, incluidos el multimillonario fundador de SpaceX, Elon Musk, y el ex reportero del New York Times Alex Berenson.

Cuestión de Derechos Humanos

El problema no es usar o no usar la máscara, todo va más allá.  Simplemente, es el respeto a los derechos humanos, es tener la opción de elegir lo que crees correcto, o incorrecto, pero hay que luchar tanto por la libertad de expresión, como la libertad de pensamiento.

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